Civilización nivel 0, 1, 2 y 3

La humanidad, una civilización global de nivel 0

Muchas veces nos gusta pensar que estamos en la cúspide de a lo que podemos aspirar como especie. Que nuestro impacto actual en nuestro planeta, es el máximo que se puede esperar. Esto queda rápidamente desmentido si entendemos nuestra civilización en un conjunto más grande.

Los niveles de las civilizaciones del universo, se pueden dividir en 4 niveles teóricos. Estos niveles van del 0 al 3 y quedan relacionados en como esta civilización interactúa con el entorno.

  • Civilización de nivel 0: Una vez creada la civilización, el nivel 0, cubre el rango de civilizaciones que no pueden usar toda la energía del planeta. Este sería el nivel actual de la humanidad. Actualmente estamos al nivel 0,78. Usamos bastante energía de nuestro planeta, pero no toda la que nos puede ofrecer. De llegar a hacerlo, nuestra especie sería capaz de modular el clima. Durante esta fase de expansión energética, el calentamiento global, aunque fuera sin CO2, sería algo normal de detectar. Es un punto critico que debemos sobrepasar.
  • Civilización de nivel 1: Estas serían las civilizaciones que han superado su etapa más larvaria, una civilización de nivel uno ya usa toda la energía de su planeta, es capaz de modificar el clima y se empieza a ahondar en su sistema solar, donde puede empezar a terraformar los planetas que habita.
  • Civilización de nivel 2: Esta sería una civilización prácticamente inmortal. Capaz de realizar hazañas casi increíbles. Esta civilización usaría toda la energía de su sol. Esta cantidad de energía le permitiría modelar su sistema estelar a voluntad. Teniendo acceso a una cantidad casi ilimitada de recursos. Podría empezar a pensar en los viajes interestelares a velocidades cercanas a la de la luz, o quien sabe que nuevas tecnologías desarrollaría.
  • Civilización de nivel 3: Esta civilización estaría fuera de casi cualquier parámetro de medida conocido. Tendría toda la energía a su disposición de la galaxia. Controlar esa energía le permitiría romper con muchos límites actuales. Un ser de civilización de este nivel sería a nuestros humildes ojos indistinguible a un dios. Está claro que en nuestra galaxia parece no existir una civilización de este tipo.

¿Somos los primeros?

Con el tiempo que lleva existiendo nuestra galaxia, nos puede aparecer esta pregunta. ¿Somos los primeros seres inteligentes? ¿Somos uno más de una larga lista de civilizaciones que se extinguieron?

Esto nos pone cara a cara frente a la idea del gran filtro. No sabemos si es algo que hemos superado o que en cambio, estamos por superar. De ser el primer caso, nos hemos de sentir afortunados. Somos la primera civilización que conocemos, capaz de superarlo. De tenerlo en frente, nos enfrentamos a la incertidumbre, creemos a día de hoy que no puede ser superado.

Puede ser el cambio climático. Este es inherente a la emisión de gases invernaderos y el aumento y aceleración de los ciclos naturales del planeta. Puede ser la contaminación, algo que parece exclusivamente humano y que deberíamos evitar a toda costa. Es posible que los cataclismos, que su ritmo sea superior al tiempo que necesita una civilización para formarse.

No es descartable que la sociedad pierda el interés por seguir creciendo. Que nunca se llegue al nivel 1. Que, una vez superadas las necesidades planetarias, nunca más se esfuerce. Corremos en parte el riesgo de sufrir este estancamiento. Aunque la mente curiosa de los humanos nos mantiene en el buen camino.

Puede ser que exista un terror galáctico, algo que termine con las civilizaciones que se pasan de listas. O que las civilizaciones se oculten al llegar a cierto límite, para evitar confrontaciones con otras civilizaciones más potentes.

Pueden existir mil motivos por los cuales deberíamos preocuparnos. Pero no por ello dejar de crecer e investigar. Los retos se nos agolpan en la puerta, sin duda y el más importante ahora mismo es el cambio climático.

Manifestaciones del cambio climático

Días atrás, una noticia saltó a primera página, como reacción a la manifestación de una niña, decenas de miles de jóvenes de todo el mundo, se manifestaron para pedir a los gobiernos que hicieran algo contra el cambio climático. Una serie de manifestaciones bienintencionadas, pero que parecen alejarse completamente de una solución real.

El cambio climático no es algo que se vaya a detener, es algo que va a ocurrir, que está ocurriendo y que tenemos que elegir si deseamos junto a nuestra forma de vida o no. No se pueden tener ambas cosas. No es una decisión fácil, sabemos a donde nos lleva el camino de no elegir la tecnología. En el mejor de los casos a ser suplantados por otra civilización de humanos.

En el peor, puede ser una idea global y firmar una sentencia de muerte en el futuro. La vida en la tierra un día se acabará si no hacemos algo. El sol comerá nuestro planeta cuando su núcleo intoxicado y lleno de hierro empiece a fusionarse a gran velocidad. Obligando a la expansión de la corona hasta abrasar el planeta tierra.

Ahora bien, el otro camino, se ha de tomar sabiendo que nosotros vivimos, junto a muchas especies, en esta bola azul. Que nuestro planeta es un gran ecosistema de equilibrio dinámico, que no llegamos a entender perfectamente. Si aplicamos demasiado estréss sobre el sistema, podemos llegar a desequilibrarlo de formas que no sabemos revertir.

El uso de energías renovables, reducirá la magnitud del problema un tiempo, pero no lo va a eliminar. Las placas fotovoltaicas por ejemplo hacen lo mismo que el CO2. Absorben energía del sol y la encierran en la tierra. Es por eso que a la hora de creer en la energía renovable como solución, hemos de entender que es solo una solución parcial.

Tenemos que empezar a pensar en el mundo en el que queremos vivir y tomar cada persona de forma activa, medios para conseguirlo. De nada servirán grandes medidas de reducción de CO2 si el remedio es peor que la enfermedad. Aún así, en algún momento, como sociedad única e indivisible, deberemos de encontrar metas comunes.

Estos cambios serán duros y cojerán sin preparar a las sociedades en vías de desarrollo. Estas ya hacen esfuerzos dantescos para llegar a un alto nivel industrial. Dificilmente podrán hacer este desarrollo y además hacerlo de forma limpia y sostenible a menos que no se permita la intromisión de otros estados.

Y en estas estamos, un mundo dividido entre países con intereses no coincidentes. En un mar de curiosidad lleno de plástico.
Pronto otra entrada sobre medio ambiente en www.mardecuriosidad.com

José García de las Bayonas

Licenciado en máquinas navales. Tecnico de aprovisionamiento de Grupo Planeta Experiencia como responsable de calidad / Oficial de máquinas / Gestión de stocks. Administrador de la página web Mardecuriosidad.com

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