Arquimedes y el barco de metal

En Grecia se sentaron las bases de la navegación moderna

El avance más importante en el mundo marítimo fue tomar el principio de Arquímedes como base teórica. Es importante tener en cuenta que la mayoría del conocimiento antiguo, se basaba en la experimentación y la imitación. La experimentación era en la antigüedad el arma más poderosa para avanzar. A base de prueba y error se aprendía y se transmitía el conocimiento a las nuevas generaciones. El proceso de la imitación requería un poco más de dedicación.

Imitar requiere que inicialmente observemos el mundo en su máximo esplendor. Que tomemos la realidad como es y no como nos gustaría que fuera. Ver que hay de positivo y negativo en cada aspecto de lo que nos rodea y buscar algo que queremos obtener. Por ejemplo, el vuelo de los pajaros o el surcar por los mares de los peces y las aves marinas.

Arquímedes era uno de esos genios que observaban y estudiaban la naturaleza, además de tener tiempo para hacerlo. Hasta entonces, los humanos sabíamos que había cosas que flotaban en el agua y cosas que no. La madera flotaba, ¿siempre, en cualquier condición? Y las personas también, a veces al menos. Claramente una piedra no flotaba, una piedra nunca podría flotar. Eso era el conocimiento del pasado.

Los barcos solían consistir en grandes bases de madera sobre la que colocar cosas. Podías poner una piedra sobre un tronco y seguía flotando. Supongo que debieron pensar en que había proporciones que no se debían superar. 10 piedras por cada tronco, 2 personas por cada tronco. Sin embargo, no todas las piedras eran iguales. Un gran descubrimiento debió ser que era el peso de la piedra el que determinaba cuantas se podían poner. Y que curiosamente era el mismo peso que el de cualquier otra cosa que quisieras colocar.

Ese conocimiento se transmitió durante generaciones, de forma oral. Fueron apareciendo más y más matices. Los grandes navegantes, tenían en su haber, cientos y cientos de normas, trucos y códigos, no todos ellos ciertos, de como navegar correctamente. Podríamos decir que la navegación era una pseudociencia, basada en la experimentación.

Pseudo-barcos ayer, cienci-barcos ahora

Aparecieron barcos cada vez más bien diseñados. Algunos de esos diseños se siguen usando a día de hoy. Otros marcaron una tendencia constructiva que también ha marcado la forma en la que hacemos estos buques. Otros son tan impresionantes que nos hacen ver lo imaginativa que es la humanidad.

Entonces él llegó. Arquimedes dio un vuelco a todo el concepto de la navegación, sin quererlo. Ya que arquimedes buscaba la forma de definir si algo era de oro o no. Entonces sumergido en el agua, vió el mismo efecto que tantos otros. No todo flotaba y había un principio básico tras de ello. El concepto de la densidad aparece con un ruidoso “eureka”.

Estos conocimientos son tán básicos y tan fundamentales, que una vez descubiertos, no se entiende como no se había caído antes. Es como cuando en una clase de matemáticas, se resuelve un problema en la pizarra con dos simples operaciones. A veces la realidad esconde en su sencillez su mayor belleza.

El mundo no es difícil, es complejo. Si algo es demasiado rebuscado, quizás no sea así. Este es un principio que ha movido a la ciencia desde entonces. Cada vez que la ciencia se ha complicado demasiado, es porque no la entendíamos.

Ahora mismo nos está ocurriendo con la teoría cuántica. Es demasiado compleja, es posible que no estemos viendo algo, por eso los científicos siguen buscando. Es posible que haya una piedra roseta que nos ayude a unificar todos estos efectos separados que vemos.

En el mundo naval, no tuvimos una revolución instantánea. Pero el simple hecho de que alguien dijera que para que algo flotara, el peso total del objeto debía ser igual al peso del líquido desplazado, cambió el mundo. Las piedras, con una forma adecuada, podían flotar. El hierro puede flotar. La madera podía hundirse, ahora entendíamos por qué.

Sin embargo, nuestra tecnología era demasiado primitiva y arcaica para sacar todo el uso posible a esos conocimientos. Eso no quita que no se llegó en muchos casos a comprender que significaba el descubrimiento de Arquimedes. Sobretodo en la edad media, donde los buques se construían otra vez siguiendo conceptos equivocados basados en costumbres y tradición.

Historia de los que se quedaron atrás

El imperio español es un claro ejemplo de lo que ocurre con una sociedad cuando, desaprovecha las oportunidades de aprender. Por mucha ventaja que se tenga en un campo como en este caso el marítimo. Otros imperios más pequeños, iniciaron su andadura hacia la revolución industrial y tecnolológica. Quedando así al cabo de unos años los buques españoles relegados a simples reliquias.

Un evento que cambió el curso de la historia, fue la perdida aplastante de toda la flota que defendía cuba a manos de unos pocos navíos ingleses. Sin provocar bajas o daño alguno. Atrás quedaban años con combates en situaciones imposibles, ganados por motivos culturales. Nombres como Blas de Lezo, serían borrados de la historia. Hazañas como la defensa de Cartagena, meras anécdotas de un imperio decadente que había tenido los tercios en sus filas.

Todas estas y muchas cosas más, son fruto de la no proliferación de tecnología. Nuestro país siempre había tenido ventaja en este aspecto, debido a que contó con muchas y diversas invasiones y anexiones. Sin embargo, una vez se hizo grande y poderoso, sin integrar nuevos conocimientos, ese árbol floreciente se pudrió desde el interior.

Buques al límite de la seguridad

El mundo naval siempre ha sido un mundo lleno de riesgos y peligros. Lo desconocido, los límites del mundo estaban en el mar. Docenas de dioses con muy mal genio vivían en sus aguas. Ver otro buque navegando podía interpretarse como un problema de “susto o muerte”. Con sistemas de comunicación demasiado arcaicos y un mar plagado de piratas.

Sin embargo, uno de los mayores riesgos era que tu buque no estuviera preparado para afrontar la travesía. No sería la primera vez que un buque se hundía justo al salir de puerto, al entrar en aguas someras de un río, al cruzar mares cálidos. Incluso, un incendio era doblemente peligroso, primero por su capacidad de devastación. Segundo por que al intentar apagarlo podías provocar el hundimiento de tu navío.

Hoy en día, los buques son tan seguros e incorporan tantas medidas de seguridad como hemos sido capaces de dotarlos. Son sistemas muy seguros y rebundantes, donde es difícil tener un accidente. Incluso en el caso de tenerlo, la tripulcación está bien preparada para solventarlo.

Una de las formaciones básicas que reciben incluso hoy en día, es el principio de Arquímedes. Para que nunca se vuelva a olvidar y por eso os lo recordamos en www.mardecuriosidad.com

José García de las Bayonas

Licenciado en máquinas navales. Tecnico de aprovisionamiento de Grupo Planeta Experiencia como responsable de calidad / Oficial de máquinas / Gestión de stocks. Administrador de la página web Mardecuriosidad.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.