Anima politica 1: Un grupo para unirnos a todos

El Baile de las mascaras de las Animas

Como en un baile de mascaras, el Ánima política es un velo que nos permite ver sin sentirnos observados. A la vez que para homogeneizar y eliminar las diferencias entre los miembros de un grupo, a la vez, también son muy validas para diferenciar e identificar los miembros que no pertenecen a nuestro grupo. Este sentimiento ha sido explotado y usado por todas las comunidades humanas, ha servido para llegar a la luna así como para cometer algunas de las atrocidades más perversas de toda la humanidad.

Todo el mundo lleva una de estas mascaras, lo unico que cambia entre las mascaras de unos y de otros es cuanta parte del rostro tapan, la mezcla entre colores y formas o si en el caso de aquellos bailarines más avanzados la mascara apunta en una dirección diferente a la del rostro, permitiendo jugar con ventaja, mirando en un sentido y confundiendo al resto de bailarines. Pues como en todos los bailes, hay normas que todo el mundo conoce, pero pocos saben describir.

Este es un tema complicado del que hablar sin entender un poco la historia de quienes somos. De las atrocidades ocurridas durante el siglo XX y de la psicología de grupo. También me gustaría hablar de lo que está ocurriendo en internet o por ejemplo en Europa. Así que agarrémonos fuerte, abramos nuestra mente y sumerjámonos en el ser humano como animal social.

La serotonina tuvo la culpa

Ilutración: Jordan B. Peterson, psicoanalista de la universidad de Toronto. Creador del libro 12 rules of life.

Los humanos, descendemos de una larga cadena de animales que han vivido en sociedad desde la época del ancestro común que teníamos con las langostas, aproximadamente hace 350 millones de años. Ya en esa época nuestros ancestros producían una substancia llamada serotonina. Cuya función es la de permitir saber cual es nuestro puesto en una escala social. Un nivel elevado de serotonina nos hace creernos en una posición social elevada. Caminamos más erguidos, somos más enérgicos o violentos, nos comunicamos más y más activamente, aumenta nuestra confidencia y expandimos nuestro cuerpo para abarcar el máximo espacio posible. En cambio, un nivel bajo, hace justo todo lo contrario. La serotonina se ganaba o se perdía según ganaban o perdían enfrentamientos con otros de su especie.

Esto ha tenido una función evolutiva clave, ya que a aquellos que han tenido un nivel de serotonina elevada por salir victoriosos de los conflictos, se veían implicados en más conflictos que poder ganar y obtener ventajas reproductivas. Aquellos que por el contrario perdían normalmente se exponían menos a situaciones de peligro, pudiendo aumentar su esperanza de vida, aprendiendo a seguir a aquellos que si que tenían éxito y también así aumentar su esperanza de transmitir sus genes.

Os dejo un video de Jordan B peterson para ilustraros sobre el tema:

Una sociedad tribal

Hagamos un salto de cerca de 350 millones de años, hasta hace tan solo 50 mil años. Las sociedades humanas empiezan a crecer y nos encontramos en una situación en la que pocas especies se han tenido que encontrar. Nuestra mente se había expandido y con esa expansión llegó un tipo de relación cultural que sobrepasaba los linajes y se transmitía por medios diferentes. La herencia biológica ya no era la única presión evolutiva humana. Había nacido la politica y por tanto el Anima politica con ella.

No en vano, política proviene del griego (polis o ciudad y ética, forma de hacer las cosas). Esto da sentido a como a día de hoy se conocen historias que datan de esa época. Como descubrieron en el british museum en el año 2008 y que sorprendentemente conservan historias comunes con el resto del mundo, con el que no han tenido contacto desde que partieron a Australia.

En esta época, formar parte de un grupo y sentirse parte del mismo, era vital. No hacerlo suponía enfrentarse a una muerte segura en el bosque en manos de cualquier depredador o una muerte lenta por inanición. Es por tanto normal que el individuo desapareciera bajo la imagen del grupo. No había motivos para no hacerlo y la presión evolutiva nos mantuvo en ese camino. En nuestro caso, la evolución jugó una carta extra que no había jugado con otros animales, a diferencia de insectos como las hormigas. Eramos super depredadores y potenciales presas simultáneamente. Pero nuestro mundo, se extendía más allá de nuestra genética, nuestra cultura también se comportaba como un organismo vivo.

Xenofobia política, arma de doble filo

Esto nos llevó a una dicotomia muy especial. Nuestra especie mejoraba rápidamente transmitiendo conocimientos entre diversos grupos sociales. Tras la aparición del comercio, hubo una explosión en la evolución cultural. A su vez, un grupo demasiado abierto culturalmente, se disolvía rápidamente bajo la presión cultural del resto. Así mismo, corría muchos riesgos que podían llegar a significar el fin de su habitantes. Es curioso, hoy en día, las personas se siguen repartiendo en esos grupos. Incluso podemos llegar a decir que esas dos tendencias existen simultáneamente en cada una de las personas de una sociedad, dispuestas a ser activadas cuando sea necesario.

Nada o muy pocas cosas han cambiado en nuestra mente desde entonces. Aunque faltaba aparecer un ultimo componente en esta mezcla. Pero eso, ya queda para la proxima publicación sobre Anima política, en este mar de curiosidad!

José García de las Bayonas

Licenciado en máquinas navales. Jefe de calidad en SoléDiesel. Administrador de la página web Mardecuriosidad.com

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